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Despacito como el león

Psicología

Despacito, como el león por la mañana…

… o como el sol desde que sale hasta que se oculta, o como la vida desde que comienza hasta que se termina.

Con frecuencia no vivimos al ritmo de la naturaleza. Queremos ir más rápido: las niñas quieren ser mujeres, los jóvenes quieren ser hombres, los hombres quieren conseguir sus objetivos en la vida enseguida.

Nos perdemos lo bonito del camino para llegar y comprobar que el final tampoco era tan excelente como lo habíamos imaginado. Y viene el vacío, el mirar atrás, el preguntarse ¿y ahora que?, ¿ya esto se acabó?.

Aprendamos de la vida. La vida tiene sus ritmos lentos, el día no comienza siendo día de repente. Comienza amaneciendo, despacito, suavemente, sin prisas, siendo bonito, impresionando con sus amaneceres rojizos, acompañándonos con el canto de unos pajarillos recién despertados.

Nuestro cuerpo nos pide lo mismo. Pasar del estado de sueño al de vigilia no debe ser algo urgente, tenso… traumático…; debemos darnos tiempo, como los leones por la mañana, desperezarnos, estirarnos, sentirnos.

Debemos dejar que el día vaya pasando por nosotros, y que la actividad vaya aumentando como aumenta la luz del sol conforme se eleva en el horizonte: despacio, suave y lenta, pero rítmica y continuamente.

Así debiera transcurrir también nuestra vida; tal como sin darnos cuenta pasan las estaciones, desde el invierno a la primavera, desde la primavera al verano…suavemente, paulatinamente, sin darnos cuenta, sin traumas, sin cortes ni finales bruscos para comenzar fases nuevas.

Igual que como crecemos… sin que nos duela: despacio, lentamente, cada día un poquito pero sin parar, rítmicamente, avanzando hasta la plenitud.

Actuar conforme a estos ritmos naturales nos acerca a nuestra condición de ser una parte más de la naturaleza que funciona con avances suaves para pasar de un estado a otro, en cualquier momento del día, del mes o del año.

Actuar con brusquedad, romper ritmos, forzar situaciones, ir con prisas, empujar… nos aleja de nuestra condición natural y de los ritmos con que fuimos creados y de los que formamos parte. Permanecer mucho tiempo de esta forma  y en estas condiciones sin duda merma nuestra salud, nuestra evolución, las relaciones con nuestro entorno y también nuestro futuro.

¿Vives respetando tus ritmos naturales?